Sendero en el Fin del Mundo: Circular Chamorga – Faro de Anaga

Esto es más que un trekking: es una expedición a un lugar donde termina el camino y comienza la infinitud del océano. La ruta circular que parte de Chamorga, el último asentamiento en las montañas de Anaga, os lleva a través de barrancos salvajes hasta la misma orilla del Atlántico, para luego desafiar vuestra condición física con una subida hacia las nubes.

Esta ruta es la esencia de los contrastes de Tenerife: desde cumbres envueltas en niebla, pasando por acantilados quemados por el sol, hasta el relajante murmullo de las olas en una cala aislada de la civilización.

  • Lugar de inicio: Los Cristianos, Las Américas, Puerto de la Cruz y alrededores – recogida en el punto acordado
  • }Hora de salida: 8:00–8:30
  • Duración: 11 h

Información adicional:

Conviene llevar: botas de trekking o al menos calzado deportivo. También es recomendable una sudadera/chaqueta cortavientos y pantalones largos cómodos, aunque sea en la mochila. Bañador.

Precio por persona:
para 2 personas
75 €
para 3 personas
65 €
para 4 personas o más
55 €
niños hasta 4 años
20 €

Lo que os espera en el sendero:

Descenso al Abismo Azul

Comenzamos la caminata en la idílica Chamorga, descendiendo por el Barranco de Roque Bermejo. Con cada paso, la densa vegetación da paso a suculentas ásperas y dragos, mientras el horizonte se abre cada vez más hacia el océano. Es un paseo hacia abajo, hacia el “fin del mapa”.

Roque Bermejo – El Tiempo se Detuvo

En el fondo del barranco nos espera la recompensa: el pequeño asentamiento pesquero de Roque Bermejo, al que no llega ninguna carretera asfaltada. Aquí encontraréis tranquilidad en una playa volcánica de arena negra. Es el momento perfecto para quitarse las botas de trekking, disfrutar de un baño reparador en el océano y comer al sonido de las olas rompiendo contra las rocas.

El Guardián del Este – Faro de Anaga

El camino de regreso es una prueba de carácter. Ascendiendo desde el nivel del mar, pasaréis junto al majestuoso faro de Anaga. Este solitario guardián, situado sobre un acantilado, ofrece uno de los miradores más espectaculares de la isla: desde aquí se aprecia la inmensidad del agua y la fuerza de las montañas que estáis superando.

Regreso por la Cresta

La última etapa es una travesía por la ladera de la montaña, donde el viento suele traer una niebla refrescante y las vistas de los acantilados recortados de Anaga quitan el aliento, recompensando cada gota de sudor derramada durante la subida.

Datos técnicos (La verdad por encima de la comodidad):

Aunque las vistas son de cuento, la ruta requiere preparación física. No es un paseo por el paseo marítimo.

Distancia: 9,7 km (circular)

Tiempo de marcha: 4–4,5 horas (sin contar las paradas para bañarse — por supuesto no renunciamos a este placer, por eso es necesario llevar bañador)

Desnivel: 668 metros (una subida exigente en la segunda mitad del recorrido)

Nivel de dificultad: Medio/Exigente. Es necesario llevar abundante agua y comida, ya que en Roque Bermejo no hay tiendas ni restaurantes. Recordad la protección solar — en espacios abiertos el sol es muy intenso.