Aunque Tenerife se asocia normalmente con playas, el volcán Teide y sol todo el año, la isla también esconde un lado más salvaje y verde.
En las zonas montañosas y menos transitadas de Tenerife se pueden encontrar cascadas pintorescas, lugares que impresionan por su belleza natural y ofrecen un respiro del bullicio turístico.
1. Cascada de Barranco del Infierno – Adeje
Es la cascada más conocida de la isla, ubicada en el suroeste de Tenerife, cerca de Costa Adeje.
El sendero por el Barranco del Infierno es una de las rutas de senderismo más bonitas de la isla.
Tiene unos 6,5 km ida y vuelta y termina en una cascada de 200 metros rodeada de vegetación exuberante.
Atención: el acceso diario está limitado, por lo que se recomienda reservar con antelación en línea.
2. Cascada en Los Silos – Sendero Las Aguas
En el noroeste de la isla, cerca del pueblo de Los Silos, se encuentra un sendero menos conocido pero muy pintoresco que atraviesa un barranco hasta una cascada escondida.
El camino pasa por bosques de laurisilva y antiguos canales de riego, y termina en la pequeña pero encantadora cascada de Las Aguas.
Una opción ideal para quienes buscan tranquilidad y contacto con la naturaleza.
3. Cascadas en Anaga – Barranco de Afur
El Parque Rural de Anaga es un verdadero paraíso para los amantes de la naturaleza salvaje.
El sendero desde el pueblo de Afur atraviesa un barranco verde hasta la playa de Tamadite,
pasando por varias cascadas y saltos de agua, especialmente espectaculares tras la lluvia.
Un lugar que combina el ambiente de montaña con vistas costeras – ¡una mezcla perfecta!
